sábado, 4 de julio de 2015

CEREBRO Y CUERPOS APLATANAOS... Y EL BICHO!

Ay que tengo el cerebro aplatanao! Jajaja. Llevo días queriendo escribiros pero en serio, el cerebro se me está quedando en modo pausa! Para que hablen de la fatiga, no sólo es fatiga física que el cerebro se apunta también más aún con este calor. Qué semanita más asquerosa! Bueno, semana y media para ser exactos. Itv con el neuro, traumatólogo (que tengo de descanso hasta el 14 que tengo que ir a hacerme radiografías y a consulta para decirme lo sufridas que están las pobres) y ahh! ayer también pasé tribunal de valoración de lisiadera! Todo temprano y con este fresquito tan agradable ;) Aunque a decir verdad, ayer se estaba bien, hacía hasta fresquito y yo, ingenua de mí, pensé que igual había suerte y era un punto de inflexión dentro de todos estos días de m***** y de olas de calor, lo mismo se equivocaban cuando hablaban de otra ola de calor! Pero va a ser que no... Después de almorzar, me fui a la cama que los ojos ni los podía mantener abiertos. Ya para entonces la temperatura había subido de 31º benditos grados a 36º...me levanto a las 7(llevo dos peazos siestas que para no dormir siesta normalmente, me estoy desquitando! jajaja), 39º... se ve que peco de ingenuidad definitivamente! Pero seamos positivos, al menos ayer no llegué de vuelta a casa hecha fosfatina... igual lo de llevar la silla de ruedas ayudó un pelín no? Porque el martes que tenía al trauma fui caminando, súper bien!!... hasta que dejé de ir bien, jajaja. Teníamos que subir a planta después de ver al especialista porque el neurólogo me había dicho que lo buscáramos para contarle lo que me había dicho, pero para eso hay que ir al otro ala del hospital y es un buen trecho...

Os cuento el arduo viaje... El comienzo iba genial! Iba caminando que parecía normal y todo. A medio trayecto, empezaba a haber algún que otro problemilla logístico. El pie derecho se notaba algo rebelde; el zapato iba por su sitio y el pie iba por otro, así en plan discusión de pareja. Pero llegué a mi destino! El hospital de día. Y allí hay una enfermera que es un cielo y lo más importante, unos silloncitos que te llaman a gritos! Muy gustositos, súper afluflados y mulliditos... y como había sitios libres, dónde me senté? ahí!! eso ni se duda! y con una ventana por la que entra un montón de aire... caliente, vale pero en momentos así todo va bien! No es plan de ponerse tiquismiquis! Y fue entonces que mi estómago empezó con espasmos , que se ve que la caminata no fue de su gusto. Ese fue el reencuentro con mis espasmos esofágicos! Que se ve que me tienen un cariño y aprecio arraigados porque me habían dejado hacía un par de días pero no pueden vivir sin mí... me debían hacer sentir especial.  Es una verdadera historia amor/odio (amor por su parte, odio por la mía, evidentemente.  Que no me gusta que me agobien en mis relaciones...). La enfermera me dio mi zumito y todo y allí estuvimos un buen rato. Pero claro, a vivir no era cuestión de quedarse así que con mi ya conocidos optimismo e ingenuidad, pensé que tras el largo kit kat, el pie se comportaría como un hombre. Pero no! La riña de pareja pie-zapato continuaba pero cada vez más el resto del cuerpo iba quejándose de ese clima bélico que estaban causando y comenzó a rebelarse así en plan pequeña revolución cual Che Guevara. Teníamos que llegar a las puertas del hospital a coger un taxi que nos llevara al trabajo de mi padre. En el taxi fui genial! El problema llegó al bajar. Llegados a ese punto y con el calor que hacía para esas horas, el conflicto bélico llegó a mayores. El pie se rebelaba a la autoridad de forma contundente y hacía unos giros extraños a lo Lina Morgan, el agotamiento con cada paso iba a más (el cuerpo dejando las cosas claras ante el pie. El es como Alemania, nada se hace sin su consentimiento!). A estas alturas el pie iba arrastrándose moribundo pero es un pie valiente y llegó a su meta temporal! Y hubo tiempo muerto durante un muy buen rato que estuve sentada hasta que mi padre acabara de trabajar antes de ir a casa. Ya casi el momento de reposo del guerrero había llegado! Sólo quedaba deshacer el camino andado hasta llegar al coche. Fácil. O no? Pues casi que no. Las disputas territoriales llegaron a tal punto que ya casi el pie había olvidado su misión y mis padres tenían que llevarme prácticamente en volandas. Normalmente se dice que los escleróticos parecen borrachos al caminar verdad? Pues yo parecía una con un coma etílico a quien arrastran hasta llevarla a sitio seguro! Mis padres fueron los efectos colaterales de un conflicto que no acabó sino que declaró un alto el fuego temporal... Ayer , tres días después, ya se notaban al amanecer las suspicacias del pie pero ohhh! Alemania... vamos, yo, para quien se haya perdido... es sabia y atajó de raíz el problema evitando otro conflicto armado . Y ese es el motivo por el que llevé la silla de ruedas. Que dejé a mis padres desriñonados! Creo que ha quedado demostrado que éste será un verano de silla de ruedas como observadora internacional para evitar nuevos conflictos armados.

Así se me recordará al final del verano...

Y hay otra cosa que llevo días para contaros! Es que se ve que yo voy de conflicto en conflicto pero éste ocurrió hace unos días y podría discutirse  cuál gana en el ranking de conflictos. Este es de los peores que puede haber en el mundo, ni esclerosis ni na! Preparaos porque no creo que estéis preparados para asumirlo. El conflicto podríamos denominarlo: la araña y yo!!! Debería empezar por aclarar que la combinación 'bichos y yo' va a ser que no. Decir que les tengo odio sería simplificar mucho muchísimo lo que siento por y con ellos! Odio también pero mezclado con asco, miedo, pavor, me quedo paralizada, toda racionalidad se esfuma ante la presencia de esos mini seres repugnantes (a algunos de ellos soy alérgica, véanse los mosquitos, lo cual no ayuda) que mirados de forma objetiva son una minucia pero cuando tengo uno delante es como si se invirtieran los papeles, yo me hago pequeñita. Una vez muerto, no por mi en el 99% de los casos, empieza la segunda fase: notarme bichos por todos lados, me pica todo! y me emparanoio . Es lo que se viene a llamar fase obsesiva. Salía corriendo antes que podía y ahora que no puedo, casi casi! hasta que  me la pegue un día de estos, jajaja. El caso es que fui a acostarme, sentadita cómodamente en la cama a punto de apagar la luz, cuando de repente veo algo negro y grande... creo que por primera vez en mi vida no exageré, que era grande!! mi mami lo confirmó, jajaja... encima del marco de la puerta, una araña!!! Y cuál fue mi reacción, lógica? Primero pensé en llamar a mi madre por el móvil pero... y si la araña saltaba en plan ninja? No no no! no podía arriesgarme. Qué otra cosa hacer? Salir (esto queda fatal y poco fino pero es la única forma de describirlo) echando leches! Porque y si le daba a la araña por saltar en plan paracaidas? Pero lo conseguí! Casi me mato pero eso es secundario! Subí a por mi madre, también conocida como 'la valiente', bajó, encontró la forma de matarla, que estaba muy alta la joía, y fin de la araña. Y contarlo es muy rápido, pero para mí se hace interminable!!! jajajaja. Lo mío con los bichos es patético, lo reconozco!