domingo, 30 de julio de 2017

EL CICLO DE LA VIDA

Os voy a hablar de un tema triste. Muy triste. Para ello, os debo recordar las reivindicaciones que, libremente, hizo alguien (bueno, más bien "algo") hace ya más de un año. Fue un terrible testimonio, permitido por su bondadosa dueña, que todo hay que decirlo. Os dejaré aquí el enlace de aquel emotivo a la vez que lacrimógeno discurso...


Recordarlo hace que se me escapen unas lagrimillas, pero para los vaguetes que no queráis leer de más... ayyy, ayyy, qué mal!... os recordaré que se trataba de un bolso, la mar de práctico él, que su dueña, o sea, YO,  utilizaba y sobreexplotaba dentro de casa, planta pa'arriba, planta pa'abajo para llevar todo lo que yo no puedo cargar, es decir, todo: medicinas, móvil, flus flus, botellas de agua, latas de refresco (creo que eso él no lo mencionaba... si es que había que quererlo!)... Pero sí, como ya habréis notado, hablo en pasado. El pobre llegó a un punto de explotación por mi parte, mea culpa, en que él, gran bolso entre los bolsos, intentaba ignorar sus necesidades en favor de las mías. Lo sé, puro egoísmo. Me negaba a la evidencia. Todo fue sucediendo poco a poco. Un día, te encuentras la cama invadida de bolitas chiquititas negras que no sabes que son. Simplemente sacudes y ya. Fue como la e.m. al principio, achacas las cosas a cualquier cosa salvo a lo que es!. Pero al día siguiente y al siguiente siguen apareciendo esas bolitas no identificadas. Y llega un día en que metes la mano en uno de sus cómodos y favorecedores bolsillitos de los que hablé. Y cómo sale la mano? Porque salir, sale que tampoco es esto una película de Stephen King. Pero la mano aparece negra, mezcla de bolitas (ajajá! las sospechosas bolitas!) y mini trozos de cuero, o simil, del bolso. Vale, cierto que ya hacía tiempo que su piel no era tan tersa como antaño y que cada vez que te lo colgabas, algún pedacito iba regando la casa (o mi cuello...)... peeeero el egoísmo es muy malo! Mientras todo esto ocurría, yo intentaba ignorar esa idea que se clavaba en mi agujereado cerebro. "No es nada! Es todavía muy joven! Cómo voy yo a encontrar sustituto para esta joya de la naturaleza! (o de una fábrica, pero eso son nimiedades). Con esos bolsillitos tan monos y prácticos! Dejemos pasar los días a ver si la cosa no pasa a mayores...", me decía.

Y el tiempo pasa y pasa. Y un día, vas a sacar tus cosas de un bolsillo y al sacar la mano te das cuenta de que oppps, llevas parte del espíritu del bolso en tus dedos...Y eso me obliga a empezar a pensar en el futuro que se merece un tan práctico y servicial bolso. Tengo, tristemente, que empezar a buscar sustituto. La vida continúa. Pero nunca jamás superará a MI bolso. Jamás!

Cada vez faltan más pedacitos a la espera de pasar a mejor vida ... Un completo desastre...

Nunca conté que se trataba de un bolso canario y mi madre, que volvía a Las Pasmas, se fue con una importante misión: buscar sustituto. Difícil. Búsquedas infructuosas. Hasta que aparece uno! Pero mi madre, sabedora de lo complicado de su tarea, lo trae a Granada sin tenerlas todas consigo. Gran chequeo inicial. Tiene muy alto el listón... Exhaustivo análisis:

                   - Nada de bolsillitos. 1-0
                   - Parece más pequeño de lo que realmente es. 1-1
                   - Es demasiado mono como para llevar una vida tan monótona como la que le espera. 2-1
                  
Pero habrá que darle una oportunidad, no? Todos nos merecemos una en esta vida. Así que allá vamos...

...

Pasado casi un mes de la defunción y contenta con la nueva adquisición, sólo puedo añadir que echo de menos mis bolsillitos!!!!!!!!!!!!