jueves, 2 de junio de 2016

MI COSMOS PERSONAL

La semana pasada salí! Pude ver el cielo azul, el brillante sol... las nubes no que por fin se habían largado! Oh! Qué placer bajar los escaloncitos de mi casa y meterme en el coche! Vale, el destino tampoco es que fuera a provocar un placer inusitado... iba al hospital... mi aparentemente sitio preferido del mundo! De hecho, mis padres y yo nos estuvimos planteando instalarnos allí, pero no en un piso. Algo mas sencillo. Una tienda de campaña en la entrada del hospital. Todo pensando en economizar tiempo y dinero. Aquello es casi como nuestro segundo hogar. Si no es mi padre quien tiene que ir es mi madre y si no, pues yo... Que no olviden nuestra presencia allí que nos echarían de menos! Lo que pasa es que se sabía que cambiarían el hospital por otro nuevo, más grande, esplendoroso y moderno y al final, todo habría sido en balde. Somos enfermitos pero alguna neurona nos queda... a mí a la que menos, pobre de mi! Tan joven y con un cerebro tan estropeado! :P Total, decidimos quedarnos en nuestra casa. Y el otro día me tocaba a mi ir. Dermatólogo! Nueva especialidad. En sserio, quién puede decir que esta enfermedad es monótona? Resulta que con el fingolimod recomiendan ir anualmente y también resulta que mi neuróloogo se había olvidado... nada catastrófico después de ver lo que hizo el dermatólogo, que eso también lo hago yo. Yo lo sabía pero como no me veía nada raro, pues pasé del asunto. Pero hace un tiempo me había empezado a encontrar unos monísimos a la vez que recientes lunarcitos. Más pequitas que lunares y ninguno preocupante pero como más vale prevenir que curar y dada la presencia de tantos lunares de reciente adquisición, pues se le comentó al neuro. Nivel de preocupación = 0. Teóricamente tenía que verme ese maravilloso cosmos creado en mi cuerpo y una, inculta en tema de recuento de lunares, se preparó para lo desconocido! Irían lunar a lunar? Tipo trabajo de chinos... O cómo iba eso? Así que preparada para adentrarme en el fascinante mundo lunar, me puse muy mona yo por si me hacían medio despelotarme, despelotarme, o na de na. Era una incógnita! Ah! Y sin maquillaje para que vieran el lunarcito monísimo o las dos pecas adorables (y poco visibles) que salieron bajo el ojo. Y, aclaración: yo a salidas tan profesionales siempre voy maquillada! Aún así me puse monísima de la muerte. Y tras llegar a la planta correspondiente, cuál será nuestra sorpresa cuando nos llaman nada más plantar el pandero en esas cómodas sillas hospitalarias que nunca nunca están rotas ni se van para un lado, o para el otro, o para los dos por eso de hacer de la experiencia algo inolvidable. Pero a lo que iba, esa rapidez en dermatología, creedme, es una posibilidad entre un millón! El caso es que entramos y me pregunta el médico, al cual conocía de otra vez en que otro tratamiento me sentó ... ligeramente mal (Qué sutileza la mía!), que qué me pasaba. 'Pasar pasar, no me pasa nada', dije yo en un alarde de sinceridad. Tras comentarle el motivo de mi visita , que no era precisamente verle su encantadora cara (Por escrito creo que el sarcasmo pierde intensidad...), allí sentada en la misma silla, me pregunta: 'Cuáles son?'. Y mi cerebro se puso en marcha y a punto estuvo de soltarle: 'Y yo que sé! Tú te crees que me acuerdo de todos? Ni que llevara un croquis o un mapa del tesoro!'. Porque unos cuantos son. Y ahí él, sentado en su silla al otro lado de la mesa cual rey en su trono, miró los más que le enseñé (Igual tiene visión tipo Superman...) mientras el estudiante que le acompañaba tuvo el detalle de levantarse... y todo!!!!!! y vio los de cara, abdomen y poco más.  El estudiante se ve que se entusiasmó con uno que tengo en el ombligo porque lo miraba y requetemiraba con la mini lupa esa rara que usan como si buscara oro... (Ese lunar es mío eh? Nada de reciente adquisición! Más mono que es!). Y que bien, que todo está bien. Que se me ven más porque soy muy blanquita de piel. Que buenos días. Que adios. Que mi madre y yo salimos. Y que tanto madrugar para 5 minutos!