martes, 10 de septiembre de 2013

QUÉ MANÍA TENGO DE QUE ME GUSTE LA MÚSICA...

En este momento tengo una sensación de... que mi vida se estancó con la enfermedad porque siempre voy a ser una carga con la que la gente no parece estar dispuesta a cargar. Es una sensación que siempre está ahí pero consigo no darle muchas vueltas porque no quiero que nadie me quite la sonrisa de la cara. Y llevo unos días viendo cómo una persona, de las pocas que sorprendentemente me "hacía caso", sale, queda a tomar cafés... cosa que no pude hacer este verano alguna vez que me lo propuso (mi vida es complicada, porque digamos que mi casa no es el culmen de la salud de este país,por lo que si ya de por sí me es complicado salir o hacer planes por "mi culpa",  cuando no es por mí es por alguno de mis padres, así que necesito ayuda de más, tipo que me recojan o lleven la silla de ruedas). Pero el calor asfixiante se fue, yo voy encontrándome mejor y con más posibilidades de salir... y parece que ya los buenos propósitos de la gente se evaporaron. Y no paro de ver fotos de salidas... y duelen un poquitín, la verdad. Pero intentamos ignorarlas al igual que ver cómo se hacen planes via facebook. Y yo llevo tiempo deseando poder ir al concierto de Pablo Alborán, que resulta que dará dos conciertos en Granada, y me es imposible ir porque no tengo quién me lleve. Y resulta también que justo esta tarde he visto, también por el facebook que es un chivato, que justo esas personas van a ir. Pero claro, mejor ni preguntar si yo quería ir porque eso es arriesgarse a que yo diga que sí, a tener que llevar la silla, a que fastidie los planes de estar en todo el meollo del concierto. Pero bueno, es una bobada...