viernes, 4 de diciembre de 2015

EL GRAN CAMBIO

Hay muchas cosas que no se le pueden negar a esta enfermedad. Una de ellas es el cómo te obliga a aprender a renunciar a algunas de esas cosas que hacías en tu época pre-em. Oh! Esa maravillosa época de ignorancia y despreocupación (bueeeno, de despreocupación esclerótica, que el resto de las preocupaciones vienen ellas solas sin que las llamen...) en la que desconoces aún la importancia, no de llamarse Ernesto! (... véase la obra de Oscar Wilde, que no se me ha ido tanto tanto  la olla... aún! Tiempo al tiempo!) sino de absolutamente todas esas cosas que nosotros, como el resto de la humanidad sana, damos por hecho. Son obvias! Quién se las plantea? Pues supongo que alguien habrá por esos mundos de Dios pero vamos... que en general...  Que levante la mano el primero que en esta época pre se paraba a pensar en cómo caminaba, un pasito tras otro, consciente de cada movimiento necesario para desplazarse de un lugar a otro! O quién se paraba a pensar: eyyy! Hay que ver la de cosas que soy capaz de hacer en un día! Y no me cuesta nada! Qué cosas! Porque reconozcámoslo, cuando  llega el momento de tener que bajar el ritmo lo asociamos a cuando ya tienes una edad... al menos hablo de mí... Y de repente llega la cruda realidad , como la peli... Hoy estoy que me salgo con las referencias eh??? ;)

Y todo esto viene a que el otro día, mientras daba una clase, nos pusimos a cascar. Soy buena profesora aunque no lo parezca eh? jajaja. Es que tengo muy poquitos alumnos... bueno, de hecho 1 alumno y 4 alumnas... que llevan conmigo muchos años. A parte de restregarme por las narices de forma vil y miserable cómo voy haciéndome más vieja de una forma directamente proporcional a cómo ellos crecen... (Eran tan chiquitit@s! En sus tiempos...) ... cómo soy bajita y ellos, generaciones de gigantes que nos van a aplastar... Cómo están de guapetones... Cosas todas ellas de suma importancia . El caso es que tenemos una muy buena relación. Jamás me ha gustado ser una profe distante que se limita a enseñar lo que tiene que enseñar y si al niñ@ le gusta, bien, y si no, pues también. Siempre he preferido, en la medida de lo posible, enseñarles el inglés de forma que les vaya gustando y no lo vean tan tostón como en el cole. Madre mía, cómo me enrollo! jajaja. A lo que voy. Una de ellas, que no habla, noooooo!Qué va! No sé cómo salió el tema de la vida que llevaba cuando estaba en la universidad, horarios y esas cosas. Y al contarle, me vinieron a la cabeza cosas que tenía semi-olvidadas, que regodearse en esos asuntos no es bueno! Y recordé cómo en esa época me tiré años (más de los que dura una carrera) levantándome a las 6 de la mañana para llegar a la facultad una hora, hora y media antes de la primera clase para estudiar y aprovechando  cada hora y media libre o cada  clase a la que no asistía el profesor de turno. Ya podían haber sido más vagos los joíos! Solía salir a las 14.30 y tras coger dos buses,solía llegar a casa a 16.10, 16.15. Y la primera clase era a las 16.00 así que llegaba a casa, soltaba carpeta, bolso, y demás chismes y me ponía el chip de profe. Y así hasta las 21.00... todos los días! Bueno, los viernes no. Los viernes acababa a las 20.30!!!!!!! Por las noches, a veces estudiaba algo pero estaba reventada así que salvo casos obligados... cenar, algo de tele y cama. De media dormía unas 5 horas diarias (con suerte! lo de problemas para dormir no es exclusivo de la e.m.), y vuelta a empezar! A estudiar findes, vacaciones... Poco salir, mucho estudiar que ya os he dicho que las notas eran hasta buenas y to'! Y así año tras año. Y yo más feliz que una perdiz. Hoy, nada más recordarlo, me agota! Jajaja. Quién me iba a decir a mí que en unos pocos años no podría ni tan siquiera ir a la facultad! La vida es curiosa; si te hubieran prevenido, quizás hasta hubieras disfrutado incluso de aquellas cosas de las cuales te quejabas. Puede que hasta te hubieras quejado menos por los agobios, madrugones, y chorradas varias. Porque hoy, aún queriendo, ese tren ha pasado y es bastante improbable que, a corto plazo, vaya a dar la vuelta. Así que hemos pasado del hacer mucho y valorar poco al hacer poco y valorar mucho! No me neguéis que es pura ironía eh????

La clave está en lograr aprender a vivir prescindiendo de muchas cosas, y yo de eso sé, jajaja. No carrera finalizada, no trabajo, no salir sola, acompañada tampoco mucho pero esa es otra historia ;) Es duro pero cuando echas la vista atrás, encuentras también motivos para sentirte orgullosa  de todo lo que hacías. Porque la persona sigue siendo la misma y si pudiste hacer todo aquello, podrás seguir haciendo otras nuevas adaptadas a la situación. Porque tú sigues siendo tú. Eso no hay enfermedad que te lo robe.