viernes, 9 de octubre de 2015

LA IMPORTANCIA DE ESAS PEQUEÑAS COSAS...

Pero qué contenta estoy!!!!! Cansada también pero eso da igual. Tenía que ir hoy al hospital a hacerme una analítica para ver cómo va lo de las enzimas hepáticas y ya que estábamos allí, pues nos fuimos a la zona por donde trabaja mi padre que está cerquita y es LA ZONA! Llanita, plagada de sitios para pasear. Y yo con mi silla de ruedas haciendo de andador caminé y caminé y caminé... Bueno, quizá un solo 'caminé' pero para mí una barbaridad. Así calculando por encima, unos 800 metros. Estoy contentaaaaaaaaaaaaaaa! Y me duele tó' pero es un dolor productivo que mañana tendré unas agujetas...! Encontrar un dolor que tiene su razón de ser comparado con la maraña de dolores que no vienen a cuento es una distinción que jamás hubiera creído posible pero existe!!!!!! Me siento genial y agotada, jajaja. Más o menos como si en lugar de 800 metros hubiera caminado 800 kilómetros.

Y el lunes empecé a dar mis clases particulares... Qué bien sienta! No es que me esté matando precisamente porque de las 25 horas semanales que llegué a dar a 7 que doy ahora mismo, va un trecho. Pero te hace sentir útil y este año, después de estos tres últimos meses, que no le deseo a nadie, sienta especialmente bien. Y eso que aún quedan resquicios de agotamiento pero... y eso quién lo nota!? Ya se irán yendo por donde vinieron. Lástima no poder pregonar a los cuatro vientos mi alegría con mucha gente pero YO me siento genial. Es como una inyección de fuerza, vitalidad o vete tú a saber qué... Es cierto que los cinco alumnos que tengo dan muy pocos, poquísimos, problemas y que me sigue costando una barbaridad mantener la concentración y esas cosas y que en estos momentos no estoy para alumnos problemáticos de más pero menos es nada! Y oye, quién me dice que no llegará el día de poder coger más niñ@s?

Voy a aprovechar este momento para reanudar la fisioterapia que no me apetece un pijo pero sé que en cuanto empiezo, ni me lo planteo. Y he de recuperar lo perdido! Porque a pesar de que haya gente que piensa que no tengo asumida la enfermedad, sí que lo está. No es fácil, pero yo diría que cuando tienes más que olvidado (salvo momentos esporádicos) todo lo que antes podías hacer, y no te levantas cada día pensando en lo que tu 'yo' sano haría, pero tampoco amaneces sumida en la resignación, vas por buen camino. Algunos lo llaman resignación. Yo lo llamo aceptación sin olvidar la posibilidad de una posible mejoría o curación pero a día de hoy yo particularmente prefiero gastar mis escasas energías en superar el día a día... Y si algo nuevo tiene que venir, bienvenido sea!