viernes, 26 de febrero de 2016

EXPEDIENTES X

Y pregunto yo... uno de esos enigmas indescifrables... en el mundo de l@s esclerótic@s... Por qué puedes estar varios días hasta eufórica, activa (dentro de la actividad que permite el pariente plasta?) y de repente plof! Al pariente le da por chuparte las fuerzas así en plan extraterrestre... porque todos sabemos que eso es lo que hacen los extraterrestres! Chuparte las fuerzas, abducirte y esas cosas que vemos en Expediente X ... Pero cómo ha podido acabar así la mini temporada!!!!!... Nada, nada, volvamos al relevante tema que nos ocupa. Lo de hacer que te dé sueño ratos más, ratos menos ya no tengo tan claro que sea algo en lo que ocupen sus ratos libres los ET's varios pero al pariente plasta debe extasiarle ver cómo intentas con todas tus fuerzas aguantar como una campeona entre bostezo y bostezo. Ahí me lo veo yo, esperando ansioso a ver cómo te las apañas para dar tus clases procurando aparentar ser una profesora diligente que se gana su birrioso sueldo mientras él espera, sentado cómodamente en su sofá (que es como te apetece estar a tí precisamente), a que metas la gamba de forma estrepitosa. Pero no! Vale, algo de sueño puede que los alumnos perciban, más que nada porque habría que estar muy mal para no darse cuenta! Peeeero en definitiva, ellos también lo tienen, das el pego porque es como el cazador que se hace uno con el entorno para capturar su presa no? Y así, con ese esfuerzo ingente al que ya estás acostumbrada logras acabar tu par de clases (porque admitámoslo, matarte lo que se dice matarte, no lo estás haciendo. Cierto que ya estas 'matada' antes casi de llegar al punto de partida. Oh! Qué cierta la Teoría de la Relatividad! No creo que vaya de esto precisamente pero me vale. Soy de letras, lo siento!) y últimamente, desde que tu gurú de los tratamientos varios te mandó esa maravilla de la naturaleza (química, pero naturaleza al fin y al cabo) para mantenerte como un ser vivo que no sólo se limita a respirar sino también a interactuar, el pariente éste parece que está menos fastidioso pero con excepciones y ayer fue una de ellas. Debe ser que se sentía abandonado el hombre (Me refiero al pariente ehhh?) y ayer dijo de hacer acto de presencia. Y lo hizo a base de bien! Ni leer en plan lectora voraz me dejó. Más bien parecía lectora con el cerebro dividido (que de hecho lo está, lo sé, y encima agujereado cual queso gruyere) a la que una parte le decía: "quiero leer!! Que hace días que no lo hago y quiero saber qué le pasa a David Copperfield y a este ritmo me acabo el libro en 3 meses!" mientras la otra parte decía "tengo sueño! tengo sueño! cierra los ojitos!" (todo con una voz cantarina y con sorna. La voz de la tentación!) Intuyo que más que el cerebro paellero era el pariente quien decía estas cosas... O acaso serán el mismo? Sea quien sea, podían detener la montaña rusa de emociones y estados anímicos por los que pasas a lo largo de un día... 

Y ya que hablamos de bostezos... no se supone que se contagian cuando alguien lo hace delante tuya? Pues a mí no!!!!!!!! Debo tener un boquetillo en el cerebro en la sección: "plagiar bostezos ajenos"... En fin, si todo se limitara a eso, no estaría mal! 

viernes, 12 de febrero de 2016

GRANDES SACRIFICIOS

Si algo tiene esta enfermedad (cualquier enfermedad, doy por hecho) es su capacidad, por llamarlo de alguna forma, retorcida de hacernos pasar por el aro y tener que acostumbrarnos a cosas que no nos gustan. Y no hablo de lo estrictamente médico! Porque... quién no le coge el gustillo a sus análisis, sus revisiones, sus medicaciones varias y el largo etcétera que forma parte del pack completo?! (quien haya respondido "si" a esto, es muy masoquista eh??? Yo ahí lo dejo! Pero allá cada cual con sus aficiones!). No, me refiero a cosas más mundanas. Por ejemplo, tomar café. Horrible. Asqueroso. Detestable. Y ahora la mayoría estáis pensando que soy idiota, lo sé. A mucha gente le gusta el café. A mí no. Mucha gente disfruta con un café entre sus manos. Yo no. Hubo un tiempo, allende los mares (o los tiempos) en que hasta me gustaba! E incluso lo tomaba para desayunar! Por gusto! Os lo podéis creer?Y debía gustarme porque habría que haber sido gil***** para tomarlo sin gustarme! Cosas de la juventud juvenil. Unos fuman, otros beben café. Incongruencias de la vida... hoy te gusta el café, mañana no... hoy puedes caminar, mañana no... El hecho es que no sé en qué punto recobré la sensatez y dejó de gustarme. Fue una cosa paulatina.. En la cafetería de la facultad! Yo iba a desayunar... esos desayunos breves de los estudiantes que para nada buscan saltarse la próxima clase, lo que pasa es que ups! se me ha hecho tarde! Bueno, pues esos. Yo ya me tomaba mis cafés un poco a disgusto con lo cual, mi privilegiada mente universitaria (es que la universidad te hace abrir los ojos a las cosas importantes de la vida) dedujo que, quizás, y sólo quizás, ya no  me gustaba el café. El cuándo, el cómo, y el por qué de esa transformación ya no estaba al alcance de una humilde universitaria pero el caso es que así era. Ahora se trataba de una cuestión problema- solución. Y la sabia solución, no al alcance de cualquiera, era dejar de tomar café. Y así viví felizmente unos añitos....

... Pero entonces ocurrió. La enfermedad llegó y el apalominamiento también. Agilipollamiento. Mejor así? Cansancio + sueño + cansancio + sueño + ... Y llega un crítico momento en que tu vida pende de una decisión: tomar café o no tomar café para espabilar? Y decides que pasas, que casi mejor pruebas con el té. Mucho más bueno, dónde va a parar! Y tras un tiempo probando y resistiéndote a la evidencia, llegas a la difícil y dura conclusión de que necesitas el asqueroso y repudiado café. Venga, va, algo podemos hacer para salvar la situación!, te dices. Y empiezas a tomar café, del de verdad, del de cafetera, el de Colombia (bueno, o no sé de dónde, pero ése!). Y unos días, venga... La cuestión es que necesito 2 al día, mínimo! Eso es tentar a la suerte. Porque es un auténtico sacrificio. Hay momentos en que hasta te tienes que tapar la nariz para beber. Es una medicina más! Pero tus papis, que son geniales y muy listos, que por eso son papis, prueban a traerte de esos cafés en polvo que haces o con leche o con agua? Y tras varios intentos con los distintos sabores, empiezas a descartar el capuccino (buah!) y otros que ni recuerdo, Hasta que topas con uno que venga... va... Hasta tiene un pase. Tiene chocolate y todo! El café vienés. Y ese es el que se queda contigo como tu perrito fiel sólo que más caro. Y más asqueroso. El tema es que... 7 años tomando ese brebaje como algo obligado (ya has probado a eliminarlo de la ecuación pero va a ser que no) no trae nada bueno! Y aunque incomparable al sabor nauseabundo del café de verdad, cada vez te cuesta más y más y más tomártelo. Tiene sus momentos! Y cuando te ves en la obligación de tomar del otro, con una cara de asco que hace reir a todo el mundo menos a ti, te acuerdas con cariño y añoranza de tu café soluble (que por supuesto hace menos efecto  que el otro) y deseas ansiosa su regreso a casa, como el turrón.


***ACTUALIZACIÓN 2017: 

He vuelto al café de verdad. E insisto: asqueroso. Pero la vida es dura y cruel!!!! Aunque hace poco me pusieron un café en la calle que estaba soberanamente repulsivo, confirmado por mis padres, que a ellos si que les gusta. Y algo positivo salió de ahí!!! Temporalmente, imagino, pero algo es algo. Hoy tomé mis cafés. Siguen siendo asquerositos pero con el recuerdo de ese otroaún en mi caeza, recuerdo y paladar, hasta me han sabido un pelín, chiquitín, menos malo!  Un pelín eh? no os emocionéis!

martes, 26 de enero de 2016

ÚLTIMA HORA!!! CRISIS EN TODA REGLA

Habéis leído alguna vez 'Cuento de Navidad', de Dickens? Si! Donde aparecen el fantasma de las Navdades pasadas, el fantasma de las Navidades presentes y el fantasma de las Navidades futuras. Pues yo he acogido con los brazos abiertos a un primo lejano... (Primos lejanos... esa serie molaba también!) al fantasmita de la fatiga. Pero al de la fatiga incapacitante, no lo confundáis con su primo hermano, el fantasmita del cansancio! Yo hasta hace poco sólo lo conocía más de oídas que de otra cosa. Sí, me lo habían presentado pero no habíamos tenido el gusto de coincidir en demasiadas ocasiones. Pero no, éste es otro. Había oído hablar de él pero desde este verano pasado empezó a convertirse en un baboso que no te quitas de encima ni con lejía. De forma intermitente logré que medio me dejara en paz pero madre mía!!!! La insistencia es lo suyo!!!!! En las últimas semanas se ha convertido como en el familiar plasta que se te encasqueta en casa, se apalanca allí y no hay forma de que mueva el culo para na'! No te deja hacer nada de nada! Que quieres levantarte? El se mete contigo en la cama, te canta unas nanas y venga a seguir durmiendo! Que quieres levantarte y aprovechar para preparar alguna clase o algo así, lo cual ya te cuesta un gran esfuerzo, sangre y sudor? y lágrimas, que no se me olvide! Pues ahí que se mete él, con todo su morro, y yo no sé qué hace pero te absorbe la energía así en plan vampiro y consigue que tu mente quiera hacer cosas pero el cuerpo vaya a su bola y lo único que quiere es sentarse y no hacer nada! De verdad, cómo lo hace? Quieres ponerte a leer porque te empeñas en superar el sueño ése que te ha metido en el cuerpo, y vale, tiene pequeños detalles en los que te deja... con el cerebro empanao, pero te deja... Pero otras veces se pone de un posesivo que no puede ser ni bueno y  ni eso te permite hacer. Uyyyyy, y cuando tienes que dar clases? Sería de buena educación dejarme y salir a respirar el aire puro del campo o algo así, no? Pues no! Ahí que se queda él, a tu ladito! Claro, se ve que cuanto más cerca, más energía puede absorber. Y tú haces unos esfuerzos sobrehumanos por estar hasta simpática, que los niños  no noten su presencia... Pero cuanto más intentas tú concentrarte, más esfuerzos hace el por que te sea imposible centrarte y te llena la cabeza como de un caos sumado al sueño que no te ha quitado en todo el día! Total, que cuando la clase se acaba sólo te queda dar gracias por haber sobrevivido y lo más alucinante de todo! sin que  los niños se hayan dado cuenta! Bueno, del sueño sí pero ya están acostumbrados. Y de ahí directamente a cambiarte y subirte a intentar leer. Al menos si el señorito lo permite. Realmente lo que lleva todo el día diciendo de forma sutil es: acuéstate! acuéstate! Pero a ti no te da la gana. Ya bastante estás desperdiciando tu día como para desperdiciarlo sobando más de lo que debes. Así que te subes, te pones calentita y coges tu libro porque no das pa'más gracias a este ingrato familiar. La cuestión es el esfuerzo que tienes que hacer por mantener los ojos abiertos. Hay que cazar al vuelo esos momentos! Pero él siempre a mi lado eh? No se separa ni para beber un vaso de agua. Qué familia más rarita! Y las noches? Las noches que son lo mío? Cuando más me espabilo y mejor me siento? Pues nada, que se empeña en fastidiarme hasta eso y me veo yéndome a la cama a unas horas intempestivas... para mí (normales para la gente normal) y quedándome dormida nada más caer en la cama. Y eso a qué viene? Y encima levantándome a unas horas más intempestivas de mis ya de por sí  intempestivas horas. 

A veces hasta parece que se relaja un poco y aún sintiendo su presencia, tiene sus momentos en que hace un kit kat temporal... 

Ah! Me olvidaba! Mi pariente es calvo!

martes, 12 de enero de 2016

LA FATIGA, ESE INTRUSO INESPERADO

A ver, en la lección de hoy vamos a intentar diseccionar, metafóricamente hablando, uno de esos síntomas más... porculeros. Disculpadme la expresión pero tras devanarme los sesos, no se me ocurre otro calificativo que le haga justicia: la fatiga. Ese cansancio continuo que aparece sin previo aviso, sin que su presencia sea solicitada y sin haber alimentado su ego en lo más mínimo. Hasta hace poco estaba ahí, siempre lo estuvo, pero era una relación de respeto mutuo salvo excepciones en que se ponía rebelde cual quinceañer@ y no había forma de dominarla. Pero no. Ya no. Nuestra relación está sufriendo una crisis digna de acudir a un consejero matrimonial. Esto es un matrimonio forzado, sí, pero matrimonio al fin y al cabo y sin derecho a reclamación alguna ni divorcio ni separación de bienes.  

Usaremos un claro ejemplo para nuestra disección. Hablemos de cuando salir a almorzar durante unas 3 ó 4 horas te convierte durante las 20 horas restante en un fantasmita (adorable, he de añadir) haciendo un esfuerzo sobrenatural para pasar desapercibido entre los mortales para tenerlos engañados y pasar por uno de ellos. Algo tipo rollo esotérico. A ver, toda la cuestión es digna de Iker Jiménez, que ya es la segunda vez que lo menciono creo... cualquiera diría que veo el programa, que va a ser que no! Pero es una cuestión de análisis profundo.

 Veamos, primero te levantas, te duchas, que una vez cada 6 meses casi deberían ser una obligación! ;), te arreglas y te pones guapa... o guapo, que también tienen derecho! Y sales de tu casa. Caminas qué? Bajar 6 ó 7 escalones, no más de 10 pasos y directa al coche cual barra de pan directa al horno. Vale, hasta aquí nada excesivamente agotador, diría yo. Incluso para mi! El segundo paso es sentarte en un coche que NO conduces tú. Yo diría que esfuerzo realizado en esta tarea: 0. Bueeeeno, la parte que sigue sí que sirve para rebajar el pandero navideño que se te está poniendo fijo! Te bajas del coche, encuentras tu eje central en un ejercicio de búsqueda de estabilidad que ríete tú de los libros aquéllos de buscar a Wally! Y te diriges al restaurante que, a ver, siento no poder dar cifras exactas de los pasos que hubo que dar, que tampoco estoy tan mal de la olla como para ir contando pasitos! Pero vamos, vosotros creedme, nah! Más los pasos hasta llegar a la mesa. De 50 pasos no pasó la cosa casi casi seguro. Bueno, mis pasos son mini pasitos de bailarina (no tan estilizados...) pero vamos,  que repito: nah! energías gastadas : 1 (estimaciones subjetivas, que al final no sabemos si coincidirán con el resultado final). Paso 3: sentarte a la mesa. Hombre... energías lo que se dice energías, no creo yo que se gasten muchas no?. Paso 4:  Comer. Es lo suyo! Y a eso qué le ponemos? 1? Por poner algo. Además, la comida estaba tan rica que si era más, ni te diste cuenta. Porque además, si yo me partiera la comida yo misma, todavía, pero para eso ya tengo yo a mis lacayos así que, literalmente, comer. A secas. Así que sí, lo dejamos en 1. Hablar no descontará energía, no? Aunque lo cierto es que mantener conversaciones intentando mantenerte centrada,  el esfuerzo titánico de no perder el hilo de lo que estás hablando, por no olvidar palabras ni ideas... Parece una chorrada que si me llegan a decir hace unos años que eso podía llegar a cansarme, me río en la cara de quien fuera. Una risa silenciosa dentro de mi cabeza, vale... Pero ahora que lo pienso, me doy cuenta de que eso fue lo más agotador! Pero prosigamos. Se acerca el final de la comida y yo me sigo encontrando bien. Muy bien, de hecho... corremos un tupido velo sobre el mareíllo que me cogí con el vino. Una mísera copa de vino! Pero fue poca cosa. Paso 5: ir al servicio de manera infructuosa porque estaba un pelín inundado así que ida y vuelta a la mesa. Paso 6: desandar el camino recorrido a la llegada hasta subir al coche. Ponemos otro 1 en la energía gastada? Y mucho me parece! Paso 7: vuelta a casa cómodamente sentada en el coche, delante, por cierto, que desde que soy esclerótica, me mareo en coche. Eso nos llevaría a otro tema... qué c*** tiene que ver eso con la e.m.? El buzón de sugerencias queda oficialmente abierto. Pero volvamos al trascendental tema que nos ocupa. Paso 8: llega a casa, sube los 6 ó 7 escaloncitos y hogar! dulce hogar! Nuestra zona de confort, para qué engañarnos. Bueeeeno, al menos la mía. Paso 9: sentarme. No, tirarme sobre el  primer sillón que pillo. Paso 10: desinflamiento. Desinflamiento total y absoluto. De esos desinflamientos que te dejan complejo de globo pinchado con un alfiler. Y aquí estás... Sentada tras haber superado el paso 10 meditando muy seriamente los siguientes pasos a seguir. Y entonces la ves. Ahí está. Como siempre. Tan desalentadora como es habitual. Y tú le recriminas, mentalmente porque si lo hicieras verbalmente definitivamente estarías para una camisa de fuerza, su existencia. Pero el duro momento de abandonar la calidez del sofá para ir a tu habitación ha llegado. Te toca subir las escaleras. Y lo haces, pero aún queda el paso 11! Subir a la otra planta a cenar, ver tele y demás actividades lúdicas. Más escaleras! Total, que cuando  llegas, te sientas en tu cómodo sillón, pones tus piernas en alto, enciendes la estufa, te tapas con tus mantas (vale, hace frío donde vivo, sí). Es entonces cuando sientes como si todo tu ser saliera por tu cuerpo, así en plan peli, como un resplandor que te está diciendo: 'Coño! por fin me dejas descansar! Que tú lo pasarás muy bien pero yo sólo quería quedarme aquí, de la forma que tanto intento inculcarte! Haciendo NADA!' Y entonces tú, agotada como estás sin entender muy bien cómo, intentas relajarte, esperar a que el cansancio remita y el sueño se esfume, y entonces piensas: esto que me he llevado en el cuerpo! Ahora tengo una cama esperando así que... YO GANO!

..... Última anotación: nuestra crisis matrimonial va en aumento :(   





miércoles, 30 de diciembre de 2015

UN TERRIBLE TESTIMONIO...

Y se acaba el año!!! Pero hoy no seré yo quien escriba. Me siento en la obligación de ceder la palabra a "algo" muy especial. Creo que tiene varias quejas pero no vamos a coartar su libertad! Allá va...

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Hola. Me presento: soy un bonito bolso. Un amplio bolso de verano cuyo destino final fue servir a su patria... de bolsos... de regalo! Con tan mala suerte que mi nueva dueña (bueno, nueva nueva... ya nos conocemos hace tiempo) es una arpía, una explotadora! Llegué a mi nuevo hogar cargado de ilusiones. Yo deseaba ver mundo, vivir nuevas experiencias. Y sí, fue un gran shock darme cuenta de que las cosas no pintaban exactamente así. Nada de sacarme a pasear a diario, o con alguna asiduidad por lo menos! Pero soy un bolso la mar de obediente y nunca dejo mis obligaciones a un lado así que me conformé con las escasas pero intensas ocasiones en que conseguía ver el azul cielo. Yo soy, ante todo, un bolso fiel! Pero claro, lo que nunca llegué a imaginar era que, en lugar de mis merecidas vacaciones, cuando los veranos llegan a su fin, colgado detrás de la puerta o en algún armario, que no tengo preferencias al respecto, comenzaría otro trabajo mucho menos glamuroso cuando debería estar descansando!!!!!! Ahora resulta que la dueña, un ser egoísta que no piensa en más necesidades que las suyas, no en las de sus accesorios, pretende utilizarme para que le lleve sus pantaloncitos y demás utensilios a fisioterapia. Bueno, para ser exactos no lo pretende, lo hace!! Indignante! Una degradación de status completamente indignante! Los bolsos no estamos para eso! No sabe que existen las bolsas de deporte?! Y encima yo, bolso de verano pasando frío invernal?? Bah! Por más que me queje, acabo cumpliendo siempre con lo que se espera de mí... Pero no es eso lo más degradante! Que me tiene de bolso-transporte dentro de la misma casa! Dónde se ha visto eso, a ver?! Planta pa'rriba, planta pa'bajo, cargando de to'... botellitas de agua, móvil, pastillas, (está empastilla' todo el día!, yo no digo na'...)... Como si fuera problema mío que esté lisiada! Total, que soy un bolso explotado! Reclamo... no, más aún, exijo mis vacaciones! Y equiparar mi vida laboral a la del resto de bolsos :(

Y esta es mi trágica historia de la completa y absoluta degradación y humillación que estoy sufriendo en esta dura vida... Menos mal que me hicieron fuerte! Literalmente... De eso creo yo que se está aprovechando de este leal bolso. Ya se acordará de mi cuando llegue a la vejez y no me encuentre tan práctico! A ver cómo se las apaña... Si es que nunca debí haber nacido tan guapo y tan atractivo. Claro, tantos bolsillitos ya sabía yo que me traerían problemas...



 
Pero ante todo, soy un bolso muy educadito y aprovecho para desearos de mi parte y de la de mi dueña un muy FELIZ AÑO NUEVO!!!!






miércoles, 16 de diciembre de 2015

LA IMPORTANCIA DE UNA SONRISA...

Y ya estamos de nuevo aquí... Navidad! No es lo mío, lo reconozco. Bueno, lo sería si las circunstancias fueran otras pero por ahora son las que son. Pero por muy "chungas" que sean, hay una cosa que no debe faltar: la sonrisa. Soy consciente de que una sonrisa en la cara no equivale a estar bien. Llevar la enfermedad con una sonrisa en la cara no equivale a estar bien. La sonrisa no cura ni cambia los problemas pero sí que te hace llevar la carga con otro ánimo. La sonrisa no borra todo el sufrimiento ni el dolor diario pero sí hace que en los momentos en que no están presentes, o al menos lo están de forma menos abrupta, los olvides y puedas centrarte en cosas más interesantes. Yo no sé vosotr@s pero hay ocasiones en que aún estando mal en ese preciso momento y si estás con gente alrededor, dentro de lo que permite el dolor, mareo o lo que sea que sientes, tú sigues con tu sonrisa y puede llegar el momento de casi ni notarlo. Y por experiencia propia, tras 7 años de e. m., una señora e. m. en toda regla que no ha puesto nada de nada fácil, creedme: no dejéis de sonreir nunca! No faltan los momentos de calentarse la cabeza, los momentos en que ni una mísera sonrisilla sale, los momentos de los cambios de humor (la emotional liability ésa que no tengo demasiado claro cómo traducir al español). Pero si tienes la sonrisa ahí esperando a la puerta para ser rescatada en cuanto sea posible, incluso esos momentos se hacen algo más llevaderos. Y sí, es cierto que eso lleva a engaños y que la gente que te ve sonriendo constantemente se va a auto-convencer de que todo va genial. Es mucho más fácil para ellos. Y esto puede llevar a pequeños cabreos... lo digo por mí misma... que se convierten en una pequeña carga más a añadir a la saca pero aún así, merece mucho la pena. Nadie más que tú lleva esta compañía constante consigo y absolutamente nadie puede quitártela así que si no somos nosotr@s los que busquemos la forma de sobrellevarla... 

Y ahora voy a aprovechar para felicitaros la navidad! Que no sé si escribiré antes de fin de año. Lo intentaré! Pero por si acaso... FELIZ NAVIDAD A TOD@S!!! Sed felices y disfrutad mucho muchísimo, comed muchos polvorones y que los Reyes Magos y Papá Noel os traigan muchos regalos!


viernes, 4 de diciembre de 2015

EL GRAN CAMBIO

Hay muchas cosas que no se le pueden negar a esta enfermedad. Una de ellas es el cómo te obliga a aprender a renunciar a algunas de esas cosas que hacías en tu época pre-em. Oh! Esa maravillosa época de ignorancia y despreocupación (bueeeno, de despreocupación esclerótica, que el resto de las preocupaciones vienen ellas solas sin que las llamen...) en la que desconoces aún la importancia, no de llamarse Ernesto! (... véase la obra de Oscar Wilde, que no se me ha ido tanto tanto  la olla... aún! Tiempo al tiempo!) sino de absolutamente todas esas cosas que nosotros, como el resto de la humanidad sana, damos por hecho. Son obvias! Quién se las plantea? Pues supongo que alguien habrá por esos mundos de Dios pero vamos... que en general...  Que levante la mano el primero que en esta época pre se paraba a pensar en cómo caminaba, un pasito tras otro, consciente de cada movimiento necesario para desplazarse de un lugar a otro! O quién se paraba a pensar: eyyy! Hay que ver la de cosas que soy capaz de hacer en un día! Y no me cuesta nada! Qué cosas! Porque reconozcámoslo, cuando  llega el momento de tener que bajar el ritmo lo asociamos a cuando ya tienes una edad... al menos hablo de mí... Y de repente llega la cruda realidad , como la peli... Hoy estoy que me salgo con las referencias eh??? ;)

Y todo esto viene a que el otro día, mientras daba una clase, nos pusimos a cascar. Soy buena profesora aunque no lo parezca eh? jajaja. Es que tengo muy poquitos alumnos... bueno, de hecho 1 alumno y 4 alumnas... que llevan conmigo muchos años. A parte de restregarme por las narices de forma vil y miserable cómo voy haciéndome más vieja de una forma directamente proporcional a cómo ellos crecen... (Eran tan chiquitit@s! En sus tiempos...) ... cómo soy bajita y ellos, generaciones de gigantes que nos van a aplastar... Cómo están de guapetones... Cosas todas ellas de suma importancia . El caso es que tenemos una muy buena relación. Jamás me ha gustado ser una profe distante que se limita a enseñar lo que tiene que enseñar y si al niñ@ le gusta, bien, y si no, pues también. Siempre he preferido, en la medida de lo posible, enseñarles el inglés de forma que les vaya gustando y no lo vean tan tostón como en el cole. Madre mía, cómo me enrollo! jajaja. A lo que voy. Una de ellas, que no habla, noooooo!Qué va! No sé cómo salió el tema de la vida que llevaba cuando estaba en la universidad, horarios y esas cosas. Y al contarle, me vinieron a la cabeza cosas que tenía semi-olvidadas, que regodearse en esos asuntos no es bueno! Y recordé cómo en esa época me tiré años (más de los que dura una carrera) levantándome a las 6 de la mañana para llegar a la facultad una hora, hora y media antes de la primera clase para estudiar y aprovechando  cada hora y media libre o cada  clase a la que no asistía el profesor de turno. Ya podían haber sido más vagos los joíos! Solía salir a las 14.30 y tras coger dos buses,solía llegar a casa a 16.10, 16.15. Y la primera clase era a las 16.00 así que llegaba a casa, soltaba carpeta, bolso, y demás chismes y me ponía el chip de profe. Y así hasta las 21.00... todos los días! Bueno, los viernes no. Los viernes acababa a las 20.30!!!!!!! Por las noches, a veces estudiaba algo pero estaba reventada así que salvo casos obligados... cenar, algo de tele y cama. De media dormía unas 5 horas diarias (con suerte! lo de problemas para dormir no es exclusivo de la e.m.), y vuelta a empezar! A estudiar findes, vacaciones... Poco salir, mucho estudiar que ya os he dicho que las notas eran hasta buenas y to'! Y así año tras año. Y yo más feliz que una perdiz. Hoy, nada más recordarlo, me agota! Jajaja. Quién me iba a decir a mí que en unos pocos años no podría ni tan siquiera ir a la facultad! La vida es curiosa; si te hubieran prevenido, quizás hasta hubieras disfrutado incluso de aquellas cosas de las cuales te quejabas. Puede que hasta te hubieras quejado menos por los agobios, madrugones, y chorradas varias. Porque hoy, aún queriendo, ese tren ha pasado y es bastante improbable que, a corto plazo, vaya a dar la vuelta. Así que hemos pasado del hacer mucho y valorar poco al hacer poco y valorar mucho! No me neguéis que es pura ironía eh????

La clave está en lograr aprender a vivir prescindiendo de muchas cosas, y yo de eso sé, jajaja. No carrera finalizada, no trabajo, no salir sola, acompañada tampoco mucho pero esa es otra historia ;) Es duro pero cuando echas la vista atrás, encuentras también motivos para sentirte orgullosa  de todo lo que hacías. Porque la persona sigue siendo la misma y si pudiste hacer todo aquello, podrás seguir haciendo otras nuevas adaptadas a la situación. Porque tú sigues siendo tú. Eso no hay enfermedad que te lo robe.